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Madera
Los elementos estructurales resistentes son en su totalidad o en su mayoría de madera. Por lo anterior, se han clasificado en dos categorías: 41 Pórticos y paneles en madera y 42 pórticos en madera y paneles en otros materiales. 
Pórticos y paneles en madera: Es un conjunto estructural constituido por vigas, columnas y elementos de relleno en madera.
Pórticos en madera y paneles en otros materiales: Son aquellos construidos columnas en madera y elementos de relleno o paneles en cualquier tipo (mampostería de arcilla, cartón-yeso, etc.).
Tapia y bahareque

Las tapias son muros o paredes de tierra apisonada o bloques de tierra sin cocer (adobes), que en ocasiones se mezclan con fibras vegetales u otros materiales como ladrillos de arcilla o piedras. El bahareque corresponde a edificios cuyas paredes son usualmente paneles de madera (o guadua) combinada con barro u otros materiales de relleno.
Estructuras Mixtas
Son aquellas edificaciones cuyo sistema estructural está conformado por una combinación de materiales, para las que no es posible definir cual es el que predomina. Las estructuras en las cuales exista combinación de materiales, pero sea fácil definir uno como predominante deben ser clasificadas en cualquiera de las categorías anteriores.
Tipo de entrepiso
Debido a su peso y desempeño como diafragma rígido o flexible, el entrepiso puede tener influencia en el comportamiento sísmico de la edificación, por lo tanto se deberá siempre especificar el tipo de entrepiso predominante en caso de existir diferentes tipologías. Se han establecido diversas categorías de acuerdo con el material y el tipo de estructura y, en el caso de los entrepisos en concreto, se han clasificado independientemente de si fueron fundidas en el sitio o prefabricadas.

Año de construcción
Aunque es difícil determinar con exactitud la edad de una construcción, es importante tratar de averiguar con los ocupantes o personas vecinas la fecha aproximada, con el fin de poder analizar posteriormente el comportamiento de las edificaciones según los criterios bajo los cuales fueron diseñados o la tecnología utilizada para su construcción. En esta clasificación se consideran aquellas edificaciones construidas hasta los años 1930, desde 1930 hasta 1984, año en que entró en vigencia el Código Colombiano de Construcciones Sismo Resistentes a nivel nacional; entre 1984 y 1998, fecha en que se empezó a regir la Ley 400 de 1997, Norma NSR 98.
Si es posible identificar que la edificación fue construida después de la vigencia del Decreto 074 de 2001 que estableció la Microzonificación sísmica para Bogotá, se debe clasificar como construida después de 1998 y hacer la mención en la sección de comentarios sobre el año específico de construcción y la posibilidad de que haya sido diseñada y construida bajo los criterios del Decreto en mención.
2.4 EVALUACIÓN DEL ESTADO GENERAL DE LA EDIFICACIÓN
La capacidad de una estructura de soportar daños significativos permaneciendo estable se puede atribuir por lo general a su resistencia, ductilidad y redundancia. El daño severo o colapso de muchas estructuras durante terremotos importantes es, por lo general, consecuencia directa de la falla de un solo elemento o serie de elementos con ductilidad o resist encia insuficiente.
La revisión del estado general de una edificación es el mejor indicador del daño en el sistema estructural. Edificios con colapso total o parcial, notablemente inclinados, con entrepisos completamente desplomados, o con fallas en la cimentación son un excelente indicador de daño estructural que afecta la estabilidad de toda la edificación en su conjunto. Por lo tanto, se debe señalar su condición en el formulario diligenciando las preguntas 1, 2 y 3 y ser clasificados como inseguros. No es necesario describir los daños arquitectónicos o estructurales cuando existe colapso total.
2.5 EVALUACIÓN DE LOS DAÑOS EN ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS
Generalmente, los daños no estructurales se deben a la unión inadecuada entre los muros de relleno o divisorios, las instalaciones y la estructura, o a la falta de rigidez de la misma, lo que se traduce en excesivas deformaciones que no pueden ser absorbidas por este tipo de componentes. Los daños no estructurales más comunes son el agrietamiento de elementos divisorios de mampostería, el aplastamiento de las uniones entre estructuras y los elementos no estructurales, el desprendimiento de acabados y la rotura de vidrios y de instalaciones de diferente tipo. La falla o desprendimiento de elementos no estructurales puede representar un riesgo para la vida pero no genera normalmente el colapso de las edificaciones.
Para evaluar este tipo de daños se han considerado en este proceso aquellos elementos que aunque no ponen en peligro la estabilidad de la edificación si representan un riesgo para la vida y seguridad de los ocupantes. A cada una de las variables se le asigna una calificación dentro cinco niveles de daño posibles que se describen para cada tipo de elementos a continuación. La calificación se asignará dependiendo de lo que el evaluador observe que predomina en la edificación, pues siempre será posible encontrar elementos con diferentes niveles de daño en diferentes pisos.
2.5.1 Muros de fachada o antepechos
Los daños en los elementos de fachada pueden variar dependiendo de los materiales y la forma como están anclados a la estructura, por lo tanto la decisión sobre los niveles de daño y lo que esto significa con relación a la seguridad para los transeúntes o los ocupantes de la edificación requiere de mucho criterio por parte del evaluador. Para esto se debe tener en cuenta que muchos de los elementos que no se cayeron durante el sismo principal pueden hacerlo en el caso de una réplica o como resultado de la desestabilización por su propio peso.
En el caso de edificaciones de mampostería estructural las fachadas hacen parte del sistema estructural y por lo tanto se deberán evaluar como elementos estructurales.
Niveles de Daño:
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Ninguno / muy leve: Grietas pequeñas difícilmente visibles con ancho menor a 0.2 mm sobre la superficie del muro.
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Leve: Agrietamiento perceptible a simple vista, con anchos entre 0.2 mm y 1.0 mm sobre la superficie del muro.
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Moderado: Agrietamiento diagonal incipiente. Grietas considerablemente grandes con anchos entre 1.0 mm y 3.0 mm en la superficie del muro.
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Fuerte: Agrietamiento diagonal severo, con anchos de grietas mayores a 3.0 mm y dislocación de piezas de mampostería.
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Severo: Desprendimiento de partes de piezas, aplastamiento local de la mampostería. Desplome o inclinación apreciable del muro.
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